De poco para acá he notado en carne propia como la gente no es como la pintan, talvez por que yo no fui el pintor. La honestidad no existe, el engaño es la manera que tienen para subsistir, se arrastran por “tres perras” que talvez le aporten la felicidad para un momento y mi enemistad para la eternidad.

No soporto a las personas que solo ven el dinero como la meta de sus vidas, cuando para mi no es más que una de las posibilidades para llegar a metas mayores. No trabajo o estudio para conseguir una remuneración económica, más bien lo hago para que se me reconozca como alguien capaz y llevar proyectos al éxito, y es que no hay trabajo mejor pagado que el que tiene el agradecimiento y reconocimiento de las personas.

Como bien dice un amigo, esto es la jungla…nadie te ayuda, solo piensan en beneficios individuales, aplastar al contrario y destruir al débil. Pobre del que no soporte la presión mediática de la sociedad por que aunque fuese apto para alguna actividad, la sociedad se encargará de que sea un objeto inútil.

Por eso mi consejo es que si Tarzán controlo la jungla dominando a los animales, domina tú a las personas para controlar la sociedad entera. Ayuda a las personas que te corresponden y aplasta las que te molestan antes que te eliminen a ti, el primero que dispara gana. LA LEY DE LA JUNGLA.