Hoy es el día de ir a votar, y en pocas horas sabremos quienes nos gobernarán en los próximos cuatro años, para no desviar el tema principal del día yo voy a hablar del papel higiénico. El que no vea el símil entre la política y el papel higiénico es que no ha utilizado papel higiénico de oferta.

papel higiénica

El trato que tiene el papel higiénico en su lecho de muerte atormenta mi cabeza, es una injusticia lo que sucede con él y lo peor es que todos somos cómplices de la vejación que sufre dicho papel.

En la infancia, todo papel vive con la ilusión de ser página de un gran libro, pero no todos los papeles cumplen este fantasioso sueño infantil, algunos se quedan por el camino como soporte para páginas rosas, albarán de almacén, ticket de compra… Es una condena en vida que el papel no ha elegido, algunos no soportan la presión de sus insignificantes vidas y “pierden los papeles” cayendo en el mundo de las drogas, cuanto buen papel ha terminado liado en un canutillo. Otros papeles se apoyan en la religión, el papelismo, para apaciguar las penurias que pasan en vida, el papelismo defiende por encima de cualquier cosa la reencarnación, algo que nosotros entendemos como reciclaje de papel.

Pero si debemos apenarnos por las desgracias de algún tipo de papel ese no es otro que el higiénico. En vida, el papel higiénico goza de los más exclusivos lujos de la alta sociedad papelera. Un papel coqueto, delicado y sensible, una joya. Su cuerpo está tatuado de floresillas, usa caros perfumes y su tacto delicado lo hacen ser el metrosexual de los papeles, incluso se puede permitir el lujo de protagonizar anuncios de televisión, él es toda una estrella.

Una vida intensa, para que negarlo, pero demasiado corta y apestosa en su final. Ningún papel tiene un final tan trágico como el papel higiénico. En su delirio entre vivos y muertos explora orificios inimaginables para el hombre, en ocasiones hasta con cierto vicio.

Papeles que han vuelto a la vida, después de ganarle el pulso a la muerte, afirman que en su delirio, vieron un túnel oscuro , viscoso y velludo, al que se aproximaban sin retorno alguno. Que final tan trágico, al cual no escapa ni el papel de doble capa.

Aún sabiendo su injusto final, el papel higiénico es un ejemplo de valentía, hasta el último momento aguanta el tipo, ve como sus “hermanos de rollo” parten hacía el final de sus vidas y sabe que el siguiente va a ser él. Una situación extremadamente agobiante.

Para cualquiera de nosotros la muerte es una putada, pero para el papel higiénico, la muerte, es una cagada. Un ejemplo de entereza ante la muerte, porque aún siendo el niño mimado de los papeles, ha sido educado para poder soportar su trágico e injusto adiós.