Adios a Tenerife, me despido de cuatro años de estudios en la isla chicharrera en los que he conocido nuevos amigos, con 7 hígados, con los que he disfrutado de incontables fiestas y experiencias, pero la tierra de uno tira y más si es mi pequeño paraíso personal, La Palma.

No diré los nombres de esos amigos que hicieron que mi estancia en la isla vecina fuera más llevadera por si peco en el error de olvidar a alguno, y no es cuestión de entrar en discusiones infantiles pudiendo generalizar y conservar el anonimato del destinatario de este agradecimiento.

Hace unos días que he regresado a La Palma y por ahora, dejando aparte algunas dificultades momentáneas que no vienen a cuento, me lo he pasado bastante chido, como diría un buen mexicano.

Dejemos de lado la parte bonita de este texto de despedida y hablemos de la segunda parte del título, sí, ahora toca hablar de la parte menos atractiva, mis estudios… ”¿el cuálo?”… la informática. Hasta a mi me duele hablar de ello y no porque no me guste, todo lo contrario, sino por la mediocridad que roza esta profesión en España, aunque si es cierto que hay brillantes excepciones, por lo general, el supuesto profesional informático no es más que un usuario de informática un poco más avanzado que el resto de usuarios, valga la redundancia, y esto yo no lo llamaría profesional sino simplemente usuario avanzado.

Llevo, como dije antes, cuatro años dedicados a la informática en los que me he encontrado con casi 100 compañeros de estudios, supuestos futuros informáticos, pero de los que puedo afirmar que no más de media docena cumplen con este supuesto (media docena siendo bastante optimista). Cometen el error una y otra vez de estudiar para los exámenes sin pensar que a medio plazo no van a tener un examen delante sino un verdadero problema informático que no van a saber afrontar, creo que esa es la razón para que la mayoría acabe en tiendas informáticas, con todo el respeto para este tipo de negocios que me parecen tan válidos como el que más e incluso podría afirmar que hay grandes profesionales en tiendas de informáticas, pero por lo general, son personas que no pueden afrontar problemas por si sólos. Bueno dejemos de hablar de los demás que tampoco es que me importe mucho lo que cada uno haga con su vida que no es cuestión de convertir este espacio en una página rosa.

En cuanto a mi, tengo dos títulos informáticos, del primero me siento orgulloso, pero del segundo, como dije en el título de este artículo, lo cambiaría por un Seat Panda. No me ha aportado nada nuevo, lo llamaría informática light para corazones sensibles. Alguno pensará que soy un poco injusto y maleducado porque lo que he dicho afecta a otras personas y no sólo a mi, pero el que sepa de lo que estoy hablando, estoy seguro que me dará la razón, sino es un pobre ignorante que no ha dejado de mirarse el ombligo.

Después de tanta crítica y autocrítica, porque no decirlo, NO ME CREO INFORMÁTICO, es más, para el próximo año me he propuesto nuevas metas que sacien un poco mis ansias de aprender, y que por otra parte no vienen a cuento nombrarlas en este momento, porque a fin de cuentas yo no soy más que un estudiante de informática con ganas de aprender cosas nuevas.