Que peculiares son mis gustos. Pudiendo estar en Tenerife, donde puedo tenerlo todo al alcance de la mano, ofertas de trabajo, multitud de fiestas, grandes almacenes… prefiero vivir en una isla sin oportunidades en la que los únicos consuelos para seguir viviendo son, echarme en la piscina y ver como pasa el tiempo o practicar mis deportes favoritos y observar como cada día parezco más saludable. Amarga vida, sin ulceras ni tranvías, nunca aprenderé.

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