Amor seco. No es el título de una película con final predecible. No hagas suposiciones amorosas, este no es el comienzo de una bonita historia de príncipes azules. El amor seco, es una de esas malas hierbas que todo el mundo maldice cuando la roza. Fuera romanticismos, el amor seco es una planta maltratada por nuestras pisadas, por podonas inquisidoras, por herbicidas…

Una planta que con el paso del tiempo ha olvidado su propio nombre, una planta que ha visto como su nombre es degenerado y mangoneado, generación tras generación palmera, posiblemente si te diga que estoy hablando de los “amursécalos” o “amorsécalos”, entre los círculos más cultos de la isla, nos empecemos a entender.

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El amor seco está mal visto por estos lugares, ni los perros se atreven a mear en su tronco para evitar los jaquecosos picos de amorsécalos. Si personificásemos el amorsécalo sería un verdadero pendón verbenero que se va con el o la primer@ que pilla. No tienes más que rozarte por una de estas matas y salir con decenas de picos de amorsécalos.

Sin embargo, el amorsécalo no es tan malo como sus apariencias externas lo hacen ver, según la información que he recopilado por internet tiene aplicaciones medicinales. Por poner algunos ejemplos, la raíz sirve para aliviar el dolor de muelas y masticar sus hojas es un buen remedio para las anginas, o eso dicen jeje. Desde aquí pido una oportunidad para los jodidos amorsécalos que plagan tantas y tantas huertas, hoy te joden pero mañana puede que te alivien algún dolor.