Anoche celebrábamos el cumpleaños de mi hermana Lety y como siempre, me tocó preparar la comida. Como me gusta hacer cosas nuevas y exóticas, decidí preparar unos Kebab, brochetas o pinchos morunos, como quieras llamarlos. Las brochetas las preparé con carne de pollo, res y cerdo, maceradas con una salsa con mi toque personal y fue un éxito total, no quedaron ni los palillos para que el perro los lamiera.

Pero las innovaciones no acabaron con los Kebab, tenía que crear algún “digestivo” para que mis comensales digirieran, valga la redundancia, mejor la comida. Fue así como nació “Juan pa’dentro”, un chupito en estado coloidal, para entendernos gelatina, tan dulce como un caramelo. Te preguntaras, ¿Por qué llamarlo Juan pa’dentro? Te lo explico. Si tu dices el nombre, Juan, aspirando la J, es decir pronunciar la J para dentro, sonará a algo como “guán” similar a la pronunciación de 1 en inglés, que se escribe one, coincidiendo “por casualidad” con las tres últimas letras de mi nombre, Yoné. Ya no tienes que leer El Código Da Vinci.

Seguramente estas esperando que desvele los secretos del chupito, pero va a ser que no, si quieres un día quedamos y te preparo uno ;-) .

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cumpleaños de lety