Hay días en los que no sale nada derecho y hoy sin lugar a dudas ha sido uno de esos días. Comenzando la mañana fui a buscar el ML al garaje, para llevar al “cabo basura” al aeropuerto. Nada más salir de casa me encuentro con que llevaba un goma picada, un jodido tornillo había perforado la goma trasera derecha, por lo que no tuve más remedio que coger el otro coche para ir al aeropuerto.

En el pinchazo no quedó la la cosa, y para rematar la faena, mientras subía La Cumbre, se me queda el coche parado, a duras penas pude llegar hasta un reta plan, no sin antes apagarse el maldito coche no menos de 15 veces en medio de la carretera. Una hora y pico esperando hasta que llegó mi padre y por arte de magia el coche arrancó, de ahí derecho para el taller y menos mal que llegó.

Si hay días en los que es mejor quedarse abrigado en la camita.