¡Que sí! Que estoy de reformas en casa, aprovechando un pequeño parón laboral tomado por decisión propia.

No me hacía mucha gracia estar todo el día metido en mi cuarto, por eso he divido en dos habitaciones todo lo que hasta este momento estaba empotrado y apretado en una sola habitación. ¿Por qué? Pues porque madrugaba a eso de las 9 de la mañana y 15 minutos después empezaba a trabajar en mi PC, que estaba en la misma habitación en la que duermo y no es cuestión de pasar todo el santo día en 9 metros ‘redondos’. Además, pizarras y papeles pedían, a gritos, más espacio.

Dicho y hecho me he puesto manos a la obra, he desplazado mi dormitorio a una nueva habitación exclusiva para dormir, por eso se llama dormitorio. Y Mi anterior zulo multiusos pasará a ser algo así como una oficina a la vez que sitio de ocio, en el tendré todos los gacheto-aparatos que uso tanto para trabajar como para ociarme.

Cuando crea que esta nueva sala de vicio y sacrificio esté terminada pondré alguna foto y extenderé la información, pero ahora el tiempo apremia, tengo que bajar a Los Llanos a por material para pintar paredes, muebles y a mi hermana.