No hay mejor palabra que defina esta dejadez. No escribo ‘naita’ desde hace un mes, y pico de otro. Si quisiera escribir sacaría tiempo, es más, sé que escribir pero no tengo las suficientes ganas para hacerlo. Dilo… ¡Eres un manganzón!.

Qué ha pasado todo este tiempo, te preguntarás. Ha sido un mes con muchas fiestas, primero ‘el almendro’, luego carnavales y entremedio los Indianos. No hace falta añadir que me lo pasé genial en cada una de estas fiestas.

Entre fiesta y fiesta también toca trabajar y si he de dar una razón por la que me dedico a manganzonear en mis ratos libres es esa, el trabajo. Estoy un pelín agotado con tanto curro pero no queda otra y tampoco tengo tiempo para lamentarme.

El miércoles viajo a Tenerife para finalizar el proyecto que me ha tenido ocupado la última veintena de días y nada más regresar a mi querida Palma reanudaré el proyecto en el que estamos trabajando mi compañero Isidro y yo.

Cuatro tristes párrafos son suficientes por hoy, ahora a manganzonear un rato.