Antes de comenzar a soltar algún que otro improperio, el calificativo comemierda lo uso a falta de una identidad, presento la reconstrucción de los hechos, razón por la cual escribo este artículo.

Hoy, 8 de Mayo del 2009, a las 7:30 de la tarde conducía mi coche en sentido Tijarafe por la carretera general. En la segunda semicurva de izquierdas justo después de terminar la recta de Amagar (Tijarafe) y yendo yo por mi carril, me encuentro un coche, un Panda blanco para más señas, que yendo en sentido contrario al mío compartía el mismo carril que yo, algo incompatible para circular en doble sentido. Aún viendo que yo me aproximaba, no cambió en ningún momento su trazada con lo que su destino, inevitablemente, era el impacto contra mi coche. Paré casi por completo mi vehículo. Todo esto que describo en un lapsus de tiempo de unos 5 segundos, tiempo suficiente para que el señor comemierda se incorporara en su carril cosa que no hizo hasta estar a un metro de mi coche, por puro milagro pudo esquivar parte de mi coche, no sin reventarme el retrovisor y apoyar todo su chasis en el de mío .

Bajé de mi coche para pedirle por lo menos explicaciones y el muy señor comemierda se dio a la fuga, no me dio tiempo de ver por completo su matrícula. Nada más ver que el mencionado comemierda no había parado, cambié de sentido mi coche y fui tras él, pero en ningún momento entré en contacto visual con su coche. Por casualidad dos amigos venían subiendo El Time en sus respectivos coches, por lo que los llamé describiéndoles el cacharro que me había tocado el espejo, y ninguno de los dos vio bajar un Panda blanco. Una de dos, o el comemierda vive en Amagar o se escondió en alguna pista secundaria y no hay muchas bajando Amagar.

No pretendo que nadie me diga quién es este comemierda. Tampoco es mi intención que me pague el retrovisor, pero eso sí, como encuentre a este señor por la calle se va a acordar de mi nombre y apellido.

Me pone de muy mal genio la gente imprudente y escribo bajo los efectos de la furia. Pero no me retracto de ninguna de las palabras que aquí dejo. Es más ahora después de terminar de escribir esto estoy un poco más relajado y todavía tengo ganas de escacharle la cabeza a mi amigo el comemierda.

Que el comemierda tenga cuidado, porque volveremos a coincidir y no creo que le de tiempo a dejarme tirado en medio de la carretera.