Llámame repetitivo, cansino o pejiguero, pero creo que merece la pena volver a escribir sobre el Sony Reader, después de unos escasos 2 meses de uso y disfrute de este dispositivo puedo realizar un veredicto más conciso que el que pude realizar el primer día de vida en común con este cacharrito.
Ya me he leído unos 5 libros y mis buenas primeras sensaciones se han confirmado. El Reader se ha convertido en mi gadget imprescindible, allá donde vaya el me acompaña. Es una auténtica gozada poder leer un libro electrónico a plena luz del sol, sin reflejos que te molesten, es incluso más cómodo leer en el Sony Reader con luz solar que hacerlo en un libro de papel tradicional. Bendita tinta electrónica, ese contraste perfecto, esa nitidez…. ufff me pongo burro…
Sin lugar a dudas debería ser el dispositivo que todo estudiante o lector habitual tuviese en su maleta. Si este tipo de lectores electrónicos tuviese un precio más asequible no me cabe duda que sería a los libros lo que los reproductores MP3 a las canciones, y sin más, el“killer” de las librerías tradicionales.

Aunque ya he dicho que el Sony Reader me maravilla, también hay que achacarle alguna que otra pega que podrá pasar por alto un corazón enamorado de este gadget:
El software que acompaña al Reader es nefasto, creo que se llama Sony Library. Sólo funciona en Windows y encima lo hace mal, con constantes cuelgues. La única ventaja del programa de Sony es que comprueba si existen actualizaciones de firmware para nuestro lector y lo actualiza automáticamente. Yo recomiendo usar el programa libprs500 que es multiplataforma, (yo uso la versión para linux), y no presenta los problemas del software original.
El Sony Reader cuenta con 96 megas de memoria interna que sólo son accesibles mediante el software Sony Library o en su defecto libprs500. Qué quiero decir con esto, pues que no podremos pasar libros directamente con el explorador de Windows como hacemos con nuestros reproductores de MP3. Por eso yo utilizo una Memory Stick para guardar mis libros y prescindir de estos programas, ya que el lector cuenta con un slot para memorias SD y Memory Stick Pro.
El Sony Reader lee los formatos más comunes de documentos de texto, tales como: rtf, doc, html, pdf, txt, lit y el formato propietario del lector, el lrf. No obstante los pdf en formato A4, aunque los muestra correctamente lo hace a un tamaño demasiado pequeño como para disfrutar de una buena lectura. Yo recomiendo pasar los pdf al formato lrf, para ello uso el programa PdfLrf, que me los convierte en un periquete. El resto de formatos funciona a la perfección, teniendo la posibilidad de elegir entre tres tamaños de letra, una opción inexistente cuando usamos documentos en pdf.
La batería aunque tiene una muy buena duración, a mi me dura en torno a las 2 o 3 semanas, dista bastante de la estimación que nos da Sony de 7500 páginas por carga. La duración de la batería se ve condicionada por las navegaciones que hagamos por la interface del dispositivo y los formateos de documentos que hagamos. Sin formateos yo estimo que la batería puede durar 3000 o 4000 pasos de página. ¿Por qué me refiero a pasos de páginas para hablar de la duración de la batería? Pues porque el Reader no consume energía mientras muestra una página, sólo al pasarla. Dicen las malas lenguas que uno de los prototipos del Sony Reader lleva 3 años mostrando la misma página sin cargar la batería.
Incluye reproductor de Mp3, una característica que veo prescindible. Yo aún no he usado el Reader para reproducir música, sólo cuando me llegó y fue para comprobar que funcionaba. Posiblemente sin esta feature el dispositivo sería sensiblemente más barato.
Otro handicap para este lector de libros es que no se distribuye en España, una pena porque seguro que reportaría buenas ventas. Además el ya mencionado precio, 300-350 euros es una cantidad excesiva para un dispositivo como este. Aunque el valor sentimental sea mayor a 300 euros
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Si obviamos estos puntos más o menos negros, estamos ante un dispositivo vanguardista y uno de los más rentables gastos tecnológicos que he realizado en mis últimos 23 años.